Qué día más duro, lleno de altibajos. Llevamos ya 5 días paradas en esta ciudad y esta mañana estábamos felices cuando nos dijeron que Priscilla estaría lista después de comer.
Una vez más nos encaminamos al taller y nos dicen que pasemos a recoger el coche a las 5pm.
Y ahí estábamos, como clavos, a la hora establecida.
Ya se han encariñados con estas dos locas que quieren ir a Mongolia, y nos reciben con las llaves en la mano.
Fotos, abrazos, pegatinas de taller kazajo en Priscilla… La probamos un rato y, oyen estupenda, como nueva.
Damos las gracias en el taller, nos despedimos y nos marchamos felices. Las Princesas vuelven al rally!
No ha pasado ni media hora cuando Priscilla empieza a soltar humo. Volvemos al taller. “Es normal, no es nada, seguro que llega a Mongolia”. Pasa un rato y van cambiando las caras… Otro rato más y Priscilla deja de funcionar, la bomba nueva “peta”, el cilindro y no sé cuántas cosas más.
Estrés, gran drama, llamadas al taller en Madrid…
Conclusión, Priscilla está de verdad en las últimas, bueno, más allá todavía.
Para que nos quedemos tranquilas, mañana van a abrir el motor por si hubiera alguna posibilidad, pero ya nos han dicho que es prácticamente imposible.
Qué pena, durante media hora pareció tan real… Condujimos a Priscilla, hicimos planes, contamos los días para Mongolia…
Y qué rápido se esfumó el sueño.
Mañana por fin sabremos definitivamente si tenemos que iniciar trámites para dejar aquí a Priscilla o si podemos continuar.
Os mantendremos informados…